La violencia de género es una forma de maltrato que sufren principalmente las mujeres, solo por el hecho de ser mujeres, esta violencia no es un problema individual o aislado, sino una consecuencia de las desigualdades históricas entre hombres y mujeres que aún persisten en nuestras sociedades.
La antropóloga mexicana Marcela Lagarde (2005), explica que esta violencia busca mantener a las mujeres en una posición de subordinación dentro del sistema patriarcal, es decir, un sistema donde los hombres suelen tener más poder que las mujeres en casi todos los ámbitos de la vida.
Este fenómeno está arraigado a estructuras sociales patriarcales que históricamente han perpetuado la desigualdad de poder entre hombres y mujeres, no se trata de actos aislados, sino de un continuo de comportamientos que buscan subordinar, controlar y, en última instancia, eliminar a las mujeres por el simple hecho de serlo. Esta violencia adopta diversas formas, desde el maltrato psicológico y emocional, pasando por la violencia física y sexual, hasta llegar a su expresión más extrema y fatal: el femicidio (The Conversation, 2018).










